| Cuando en septiembre pasado anunciamos la organización de la primera edición del "Fin de Semana de los Faros Sudamericanos", nos propusimos a su vez intentar la activación de algún faro al que resultara imposible llegar en invierno. Entre las tres o cuatro opciones que se mencionaron surgió el nombre del Faro de la Isla Leones, que había sido puesto en el aire por única vez en febrero de 2002 con el indicativo (L65W) por una expedición encabezada por Claudio (LU7DW). Sin dudarlo quedó aceptado el desafío, iniciándose de inmediato las gestiones ante Parques Nacionales, Gobierno del Chubut, Prefectura Naval Argentina y la empresa Patagonia Austral Extreme and Wild que con dos lanchas se encargaría de la travesía. Por razones de salud lamentablemente no nos pudo acompañar Juan Bilbao (LU6EE ex LU5DIT), presidente del Radio Club Tandil, pero si pudimos contar con el amigo Nacho de los Heros (LU3DJI), titular del Azul Radio Club acompañado por su hijo Ignacio que resultó un magnífico colaborador. Nacho debió recorrer con su camioneta Toyota Hilux 4x4 doble cabina casi tres mil kilómetros entre ida y vuelta hasta Camarones en Chubut, llevando en la caja de su vehículo toda la carga de la expedición que fue subida en Bahía Blanca. El miércoles 18 realizamos el largo recorrido agregándonos Eduardo (LU5DEM) y Carlos (LU7DSY), en tanto que otro integrante del Radio Club Grupo DX Bahía Blanca, Gerardo (LU1EUU), se anticipó en algunas horas con un Renault Laguna para completar la entrega de documentación. La Isla Leones (45º 03' lat. Sur - 65º 37' long. Oeste), forma parte del primer Parque Nacional Marítimo a 25 millas náuticas al sureste del puerto de Camarones. A las 6 de la mañana del jueves 19 nos encontramos con Leandro Juanto, patrón de la lancha motor "Mr. Juanto", matrícula M-2256, y al ir a entregar el rol al Destacamento de Prefectura Camarones nos encontramos con la noticia que ya suponíamos, el puerto estaba cerrado por estar soplando viento sudeste a 30 nudos. El fuerte viento provoca olas grandes y violentas que se transforman en muy peligrosas para la navegación al bordear el Cabo Dos Bahías, limitado el sur por el Golfo San Jorge y al norte por la Bahía Camarones. En dicho sector se generan corrientes muy intensas que cambian de dirección al influjo de las mareas con una variación de varios metros con una gran correntada. Sin dudar un instante, Juanto tomó la decisión de buscar otra alternativa para que no perdiéramos un día de activación. Enganchamos a un Jeep y a nuestra camioneta las lanchas y partimos raudamente por la ruta provincial Nº 1 de ripio hasta la Estancia Los Sauces, distante 20 kilómetros. Con autorización del dueño recorrimos 27 kilómetros más por una huella de un terreno irregular con pronunciadas subidas y bajadas, donde primero hubo que tirar el jeep por no poder subir una loma y luego sacar la camioneta que se quedó encajada en la greda, hasta que llegamos a la Bahía Arredondo. De esta forma dejamos atrás por tierra la parte crítica del Cabo Dos Bahías y nos encontrábamos a 10 millas náuticas de la isla. En una de las lanchas se ubicó la carga y en la restante, tripulantes y expedicionarios, todos con el correspondiente chaleco salvavidas colocado. Fueron quedando atrás las numerosas islas de piedra sin vegetación, Pan de Azúcar, Toba, Tobita, a la izquierda la Caleta Hornos y ya en pleno océano con 60 metros de profundidad de aguas claras pero muy agitadas comenzó el "baile". Olas de tres metros levantaban las embarcaciones como juguetes. Los motores se paraban en el aire y al caer volvían a arrancar. La mojadura fue inevitable, aunque por suerte los equipos y los grupos electrógenos iban protegidos en cajones estancos. Después de un rato que pareció interminable, comenzamos a divisar en la parte alta de la isla la silueta del Faro Leones. Ingresamos por la playa sur ante la presencia de cientos de pinguinos de Magallanes y una importante colonia de lobos y elefantes marinos, desembarcando a cincuenta metros de los restos de un galpón que hasta 1968 fuera utilizado para guardar los suministros que la Armada enviaba por barco para el personal estable destinado en el faro. Para ganar tiempo e iniciar la operación lo antes posible se decidió que Nacho, Gerardo e Ignacio comenzaran a subir los elementos esenciales, orientándose y buscando los lugares mas accesibles, ya que desde la costa sur no puede verse el faro por las rocas de piedra laja que componen su suelo, separadas por hondonadas que no permiten un ascenso directo. Las piedras sueltas, los nidos de los pinguinos debajo de la vegetación arbustiva que se transfrorman en trampas y unos pequeños cactus rastreros cubiertos de agujas que penetran cualquier calzado,sumado al peso que debieron transportar (cada generador 25 kilos, otro tanto cada cajón con fuentes y equipos, 20 litros cada bidón de agua o combustible, las cajas con los alimentos, ropas y bolsas de dormir) hicieron la marcha lenta y sufrida con algunas caídas y un recorrido de más de un kilómetro para poder llegar a 100 metros sobre el nivel del mar, donde fue levantado el faro en el centro de la isla. Mientras tanto con Eduardo paramos una vertical Cushcraft R6000 multibanda con sus respectivos radiales y en forma precaria un dipolo para 40 metros y otro para 20, instalándolos en el galpón tapera, al que le faltaba medio techo, la puerta y las ventanas. Con un FT-840 con una fuente Yaesu y un generador Gama una vez más el "milagro de la radio" fue posible a partir de las 15.10, hora de la Patagonia, en 40 metros cuando el infaltable Hellmut (LU1YU) se hizo presente reportando 5-9+. El primer faro en comunicar fue el Río Negro a las 15.44 con Rubén (LU3DC/V) iniciando la prueba de equipos, luego Horacio (LU5BE/XA) y mas tarde Mauri (LU7DR/D) desde la Baliza Cargill. Mediante handys mantuvimos permanente contacto desde la playa con nuestros compañeros en el faro, decidiéndose cuando comenzaba a oscurecer que por esa noche, dadas las buenas condiciones de propagación, mantuviésemos operativas tanto la estación cercana a la playa como las dos que estaban saliendo desde arriba. Lejos estábamos de imaginar la sudestada que se iba a levantar pasadas las 22 horas con vientos que llegaron a los 80 kilómetros horarios y que se mantuvieron durante toda la madrugada. El frío se tornó insoportable y el vendaval prontamente voló unas chapas que habíamos colocado en las ventanas buscando protección. La noche se hizo interminable, caminando en un espacio reducido sin parar y utilizando las bolsas de dormir como abrigo hasta la cabeza, pero no alcanzaba. Recién cuando salió el sol comenzó a amainar el viento. Bajaron Nacho, Gerardo e Ignacio a ayudarnos, dejamos la vertical y los dipolos puestos y nos marchamos hacia el faro con el resto. La belleza paisajística es incomparable con un terreno totalmente virgen en la inmensidad del océano Atlántico. El faro, inaugurado el 1 de diciembre de 1917 está muy bien conservado a pesar que se encuentra deshabitado desde 1968. Mucho tienen que ver los integrantes de la Peña Amigos del Faro de la Isla Leones, pescadores principalmente, que se ocupan del mantenimiento. No faltan vidrios ni en puertas ni ventanas, en las habitaciones hay camas y colchones y en la cocina siempre hay una garrafa cargada y alimentos enlatados en las alacenas previendo cualquier naufragio o emergencia en el mar. La edificación de forma decagonal tiene 270 metros cubiertos y la escalera caracol sale del interior, alcanzando la cùpula 12 metros y medio de altura. Las paredes son de hierro abulonado recubiertas de mampostería con algunos pisos de madera y otros de baldosas. En la cúpula colgamos otros tres dipolos, para 20, 40 y 80 metros con suma precaución, ya que la base de hierro del balcón se encuentra picada. En todo momento se trabajó con dos estaciones simultáneas. Como aguardábamos, el viernes 20 desde temprano hubo condiciones en 40 y 20 metros, tanto en fonía como en PSK31. A las 11 hs. con excelente señal trabajamos la Baliza Punta Negra de Uruguay (CW1A) operada por nuestra amiga Margarita (CX1AZ) en 40. En tanto en 20 nos salió el Faro Itapuá (PS6T) y mas tarde en 40 el Faro Panul (CE2P), el Faro Posesión (CE8RPA), el Faro Punta Galera (XR6G) y el Faro de Ancón (OC4FA) y en 20 el Faro Morro de San Pablo (PX200MJU) y el Faro de Subaúma ZZ6Z). Tuvimos una buena apertura en 40 metros, trabajando 18 países de Europa. El sábado 21 a las 09.45 en 7060 con muy buena señal el colega Italo nos confirmó el Faro Colonia (CX2FAA), luego a las 14.40 en 14196 el Faro Molo de Abrigo (XR1A), en la misma frecuencia (OC4FD) Faro Isla Chilca y por la noche en 40 metros el Faro Punta Caldera (CE6TBN/1) y el Faro Torre Reloj (OC4FC). Entre las 17 y las 18.50 logramos un pile up espectacular cargando en el log 223 estaciones de toda Europa y 43 de Estados Unidos, incluídos nuestros amigos Ricardo (EA6AIF) desde Baleares y Dan Hatcher (KD3CQ), Presidente del Comité de Admisión de la ARLHS, quien nos felicitó efusivamente por lo que había podido escuchar y trabajar en la "Fiesta de los Faros Sudamericanos". Por suerte pudimos comunicar con casi todos los faros y balizas de nuestro país a pesar que fueron muchas las horas que no nos movimos de las frecuencias, siempre llamando. El domingo por la mañana en 40 escuchamos muchos faros y pocos "cazadores", dejándonos la sensación que había mucha gente agotada, con sueño postergado porque se habían quedado durante las madrugadas y ya tenían "buena cosecha en la bolsa". El pronóstico anticipaba aumento del viento lo que implicaba el riesgo de no poder salir de la isla y en ese momento no dejaba de ser una gran preocupación. Por esa razón pasadas las 10 se inició el desarme y el acopio de todo lo que había que bajar. Dejamos alimentos, agua, una garrafa y combustible para que lo puedan aprovechar otros amigos. Ignacio, el más joven y forzudo bajó con un generador en cada mano. Los restantes con mochilas en las espaldas con equipos y fuentes y las manos ocupadas con bolsones. Cumplida la mitad del trayecto de regreso perdimos de vista el faro, pero con alegría observamos que ya estaban las dos lanchas en la playa aguardándonos y que sus tripulantes venían hacia nosotros para ayudarnos a alivianar peso. En minutos desarmamos la vertical y los dipolos cercanos al galpón, recogimos el otro generador, cajas y un par de bolsas con elementos. Tapada por las piedras y la vegetación encontramos la vía ferrea que utilizaron los torreros mientras vivieron en Leones. Se trata de una trocha angosta donde colocaban una zorra que tirada por caballos recorría unos mil metros ladera arriba llevando los tubos de acetileno que alimentaban la luminaria del faro. Después de 40 años de abandono la mayor parte ha quedado sepultada perdiéndose el trazado. Al mediodía se inició la travesía de retorno. Por suerte esta vez no hubo olas tan fuertes y si bien el viaje fue "movidito" no hubo contratiempos. A las 2 de la tarde nos encontramos otra vez en la Bahía Arredondo, donde habían quedado los vehículos desde el jueves sobre la playa. Con preocupación Nacho observó que su moderno rodado no arrancaba. Antes de agotar la batería levantó el capot y apareció la gran sorpresa, las ratas se habían comido los cables que alimentan los inyectores del motor. Eduardo, entendido en mecánica, encontró en su caja de herramientas los elementos para una reparación de emergencia y en menos de media hora la camioneta arrancó y pudimos volver hacia Camarones trayendo una de las lanchas enganchada. En total entre 80, 40 y 20 metros contabilizamos 917 contactos, de ellos 36 en PSK31 a cargo de (LU1EUU/W), consiguiéndose 39 entidades del DXCC, números que hubieran sido superiores de haberse podido trabajar el domingo por la tarde, pero hubo razones más que valederas para anticipar la vuelta. Un grupo humano formidable, solidario y con gran sentido de la amistad fue el saldo más importante de la expedición, además de los muy buenos resultados radiales, que compensaron con creces tanto el esfuerzo personal como económico de cada uno. El agradecimiento a todas las expediciones. Sin ellas la fiesta no hubiese sido posible, y por supuesto a todos los "cazadores" por el entusiasmo y la alegría demostrada. La radioafición sudamericana está de pie y en la segunda edición de los Faros de Verano en el 2010, seguramente seremos mucbos más. El éxito alcanzado no tiene dueño, nos pertenece a todos. Un gran abrazo. Isla Leones Team. |